Música, aprendizaje y desarrollo

 La música, al ser una capacidad humana, no constituye precisamente una excepción en el desarrollo. Tal como afirma la pedagoga Violeta Hemsy[i], se puede comparar el desarrollo de la capacidad musical con el de la capacidad lingüística.

En el aprendizaje y desarrollo general  desde el nacimiento[ii], los recién nacidos absorben mediante los sentidos lo que el entorno les ofrece y se ven afectados por él físicamente, afectivamente y mentalmente, es decir, de forma integral. También con la música, las experiencias absorbidas dejarán huella indeleble, lo que recibe el nombre de  esquemas o estructuras mentales. Estos esquemas contribuirán al desarrollo de la comprensión intuitiva de la música o musicalidad.

Si reflexionamos sobre el aprendizaje del habla en los niños tendremos una idea clara sobre el aprendizaje de la música. Es preciso aclarar que la música no es una capacidad artística destinada a unos pocos elegidos y señalados con “el talento musical”. La música es una capacidad que poseemos todos y debemos desarrollar para constituir nuestra inteligencia integral.

Todas las capacidades necesitan la estimulación y la práctica para que,  acaso en un futuro, llegasen a ser artísticas; si se prescinde de los estímulos adecuados desde la infancia. Si en el caso de la música  no se desarrolla la musicalidad,  es imposible  “el don” que requiere este arte.

Así, por ejemplo, el que no aprende a leer y a escribir no tendrá en el futuro la posibilidad de ser escritor.

Otra idea a desterrar la constituye el hecho de que el estímulo musical ofrecido a los infantes debe ir encaminado a que cada niño se convierta en un prodigio del piano o de cualquier otro instrumento musical.

La educación musical, no pretende formar profesionales, como tampoco  la enseñanza de la lectura y la escritura tiene como finalidad formar escritores profesionales. La profesión se adquirirá, si es que procede, en el momento adecuado. El objetivo es el desarrollo equilibrado de las capacidades y el despertar de  intereses y cualidades en los niños, lo que permitirá opciones profesionales en el futuro.

Afirma el pedagogo musical Edgar Willems[iii] que la educación musical no trata de formar a los posibles músicos, sino  a todas las personas. La educación musical debe estar encaminada al desarrollo y no tener como único objetivo la interpretación instrumental. El verdadero fin de la educación musical debe ser favorecer la creación del pensamiento musical y de criterios sobre la música. De la misma forma,  el habla permite el pensamiento y criterio sobre la vida en general y el desarrollo de la inteligencia global.

Violeta Hemsy  llama “mundo sonoro interno”[iv] al conjunto de experiencias musicales que se han interiorizado mediante la audición y el canto o, lo que es lo mismo, la musicalidad. El mundo sonoro interno constituye el bagaje que permite la musicalidad, la comprensión musical, la audición interior y el pensamiento musical. Así se desarrollará paulatinamente la inteligencia musical.

Son conceptos clave en el desarrollo de las capacidades musicales el canto y el movimiento. El canto, como el habla, es algo natural. Así como el niño intenta hablar, también hace amagos de canto y suele acompañarlos con movimientos acompasados. Es algo natural “cantar y bailar”, dos palabras que suelen ir juntas.

La música es una facultad humana que, tal y como el lenguaje, resulta de la capacidad de nuestros órganos de  fonación. El canto es el primer instrumento musical a cuya semejanza se idearon los demás instrumentos musicales. Tales instrumentos se llaman así por ser precisamente eso, instrumentos que prolongan las capacidades humanas.

Precisamente por ser los instrumentos musicales los que van más allá de las posibilidades humanas, no debemos olvidar que el canto es el origen de su aparición. El canto es fundamental en el desarrollo musical infantil y también en las sucesivas etapas de la vida. Cantamos mediante nuestro propio instrumento, el que llevamos en nuestro interior. La voz y el canto hacen que podamos escucharnos e interiorizar la música, la cual forma parte de nosotros mismos. Así, con la música interiorizada, no solamente sabemos música, sino que “somos música”, somos musicales.

Lo mismo ocurre con otras herramientas, es decir, con las tecnologías. Ahora pensamos exclusivamente en las nuevas tecnologías pero hay muchas más, “viejas tecnologías” en las que ya no nos detenemos; al ser tan constantes en nuestras vidas, pasan inadvertidas.

En el momento preciso, del mismo modo que nuestras ideas pueden exteriorizarse mediante palabras y frases, las ideas musicales podrán exteriorizarse con frases musicales mediante el canto. Pero “ser música” no es limitarse a repetir canciones aprendidas de memoria, como tampoco repetimos las frases memorizadas del lenguaje hablado. “Ser música” es “improvisar” melodías recurriendo a nuestro bagaje musical de la misma forma que hablamos recurriendo a nuestro bagaje lingüístico.

Las estructuras mentales que originan nuestras experiencias,  enriquecen nuestra musicalidad y, por tanto, nuestra imaginación[v] permitiéndonos combinar lo interiorizado. Así, la improvisación en el lenguaje y en el canto se corresponden con la creatividad[vi], capacidad humana que se desarrolla haciendo uso libre de los contenidos aprehendidos mediante experiencias.

Otro concepto clave en el desarrollo y, por extensión, en el desarrollo musical es el movimiento, fundamental en el desarrollo humano, recordemos que las estructuras básicas de nuestra inteligencia proceden de la acción[vii]. Aprendemos con el movimiento y nos desarrollamos con el movimiento, nuestros músculos se configuran mediante la práctica y nuestro cuerpo se conforma según el ejercicio concreto realizado.

Cada tipo de movimiento manual, por ejemplo, coger un objeto y sostenerlo entre los dedos, necesita un aprendizaje que consta de esquemas primarios de movimiento que se encadenan. Es evidente la posición de las manos y el cuerpo de un pianista o un violinista, o también de un atleta o un orfebre, se debe a haber realizado acciones repetidas durante mucho tiempo.

“El psiquismo se desarrolla con la actividad y el movimiento; se aprende con el cuerpo, con la tensión y relajación de los músculos y con la utilización de manos y  dedos (psicomotricidad fina). En este sentido Vygotsky afirma que la interiorización del uso de instrumentos potenciadores de la actividad humana origina instrumentos psicológicos”[viii]

De la misma manera, la interiorización de la música mediante la audición y el canto es reforzada con el movimiento. El pedagogo musical Dalcroze[ix] observando las deficiencias rítmicas en sus alumnos, llegó a la conclusión de que el movimiento asociado a la música implica a nuestro cuerpo y  hace que los músculos “interioricen” tensiones y relajaciones respondiendo a los diferentes elementos musicales. Todo ello favorece el desarrollo rítmico, melódico, etc., es decir, el desarrollo musical en general.

Todas las experiencias vividas prácticamente, tanto musicales como de otra índole, el bagaje acumulado, las estructuras mentales creadas que permiten la imaginación y la creación de cualquier acto o expresión propia, podemos denominarlas con la palabra intuición[x], es decir, el verdadero ser derivado del desarrollo obtenido. Así, con la música se desarrolla la intuición musical o musicalidad.

Al ser conscientes de todo lo anterior, concebimos la idea de la verdadera necesidad de educación musical para todos los niños y de la continuación en el tiempo de dicha educación. Deben sucederse las etapas sin que las ideas erróneas sobre el talento y la interpretación instrumental prodigiosa hagan anteponer actividades no adecuadas.

Las premisas fundamentales obedecerán a la necesidad de interiorización musical para que cada niño tenga su propio mundo sonoro interno. Los medios serán la audición, el canto y el movimiento. Además es necesario favorecer la imaginación al recordar lo interiorizado y su utilización improvisada intuitivamente desde los inicios, con el objetivo del desarrollo de la creatividad.

Así dice Delalande (xi): “La música es un juego de niños” .Todas las actividades infantiles semejan ser un juego pero no lo son; lo cierto es que los niños se divierten aprendiendo porque han nacido para aprender y su forma natural de aprender está programada para «saber y ser”(xii)

Josefina Alborés Núñez

Publicado el 12.1.18

Para profundizar en este tema se recomiendan las lecturas siguientes:

Hemsy, Violeta: Fundamentos, materiales y técnicas de la educación musical. Ricordi. Enseñanza de la música y el canto como lenguaje. Páginas 3-5. Relación del músico con la música. Páginas 7-13.

Willems, Edgar: La preparación musical de los más pequeños. Eudeba.  Páginas 9-24.

Hemsy, Violeta: Música, amor y conflicto. Diez estudios de Psicopedagogía musical. Mundo sonoro interno. Páginas 111-129

Vigotsky, L.S.: La imaginación y el arte en la infancia. Akal. Arte e imaginación. Páginas 31-38

Piaget, Jean: Seis estudios de psicología. Labor. El recién nacido y el lactante. Páginas 17-28.

Bachman, Marie-Laure: La rítmica Jaques-Dalcroze. Pirámide. Páginas 17-33

Piaget, Jean: Seis estudios de psicología. Lábor. Intuición. Páginas 43-48

 

[i] Hemsy, Violeta: Fundamentos, materiales y técnicas de la educación musical. Ricordi

[ii] Alborés Núñez; Josefina: Aprendizaje y Desarrollo. http://pedagogiamusicaeducacion.com/aprendizaje-y-desarrollo

[iii] Willems, Edgar: La preparación musical de los más pequeños. Eudeba

[iv] Hemsy, Violeta: Música, amor y conflicto. Diez estudios de Psicopedagogía musical.

[v]  Vygotsky, L. S.: La imaginación y el arte en la infancia. Akal

[vi] https://es.thefreedictionary.com/creatividad

[vii] Piaget, Jean: Seis estudios de psicología

[viii] Alborés Núñez; Josefina: Aprendizaje y Desarrollo. http://pedagogiamusicaeducacion.com/aprendizaje-y-desarrollo

[ix] Bachmann, Marie-Laure: La rítmica Jaques-Dalcroze.

[x] Piaget, Jean: Seis estudios de psicología.

(xi) Delalande, François: La música es un juego de niños. Ricordi

(xii) Alborés Núñez; Josefina: Aprender, saber y ser. http://pedagogiamusicaeducacion.com/aprender-saber-y-ser

Deja un comentario