El Lenguaje Español Posmoderno

En nuestro lenguaje hay una nueva moda  que combina el castellano con el inglés, de modo que, las palabras y frases habituales se consideran de poca elegancia mientras que, las palabras y expresiones inglesas resultan más innovadoras, interesantes y de mayor cultura.

Así el idioma se ha convertido en un enrevesado y estrambótico lenguaje. Toda frase lleva aparejada alguna palabra o expresión inglesa que denota la «cultura» del que habla y, cuanto menos comprensible sea el mensaje, más «refinado» demuestra ser el hablante.

Los medios de comunicación, la traducción de películas y series de Tv, los periódicos y la radio, nos dejan boquiabiertos con disparates lingüísticos que a nadie parecen molestar, mientras las lenguas nacionales se desprecian.

Una de las formas inglesas más utilizadas es la de usar el pronombre demostrativo “ese”, “esa”, “este”, “esta” “aquel”, “aquellos”, sustituyendo al artículo determinado “el”, “la”, “los”, “las”. Así podemos oír continuamente frases como estas:

: “este libro de tal autor”; “estamos perdiendo esa comunicación”; “abrir esa vía”; “hablamos de esa sequía”; “este jueves”; “nos habla de esa visita que ha hecho”; “hemos podido ver ese espectáculo en esa penúltima vuelta”; “estar en esa incertidumbre, ese miedo, ese no saber”; “para conseguir ese consumo inteligente”; “esta hora y esta emisora producen estas noticias”; “aquellos que van al futbol”; “escoge aquel con el que te sientas más cómodo”; “aquellas personas que hayan adquirido la entrada”.

Se comprueba fácilmente el abuso de los demostrativos que, incluso en algunas frases, se repiten dos y hasta tres veces. Todas las palabras resaltadas deberían sustituirse por el artículo determinado puesto que es lo correcto en español, que se rechaza por “vulgar” utilizando en su lugar  un demostrativo, más “elegante y refinado”.

Así parece que hay una guerra idiomática contra el artículo determinado que en otros casos  se suprime como si fuera inútil: “el resto de profesores”; “la mayoría de personas”. Decir “el resto de los profesores” ya no es necesario puesto que el artículo determinado “está muy visto”.

Es preciso entender la palabra “determinado” que significa la referencia a personas o cosas concretas pero que no las señala.

Con ciertas palabras en inglés se intenta confundir al oyente o lector  sustituyendo a las propias del castellano como: “conocer” por saber; “customizar” por reformar; “honesto” por sincero; “evidencia” por prueba; “realizar” o “crear” por hacer; “nominar” por nombrar; “ajustar” por adaptar o adecuar; “visualizar” por ver; “minimizar” por reducir; “maximizar” por ampliar; “optimizar” por mejorar; “repensar” por reflexionar”; “clarificar” por aclarar”; “verbalizar” por pronunciar, decir o hablar; “generar” por originar o producir; “precuela y secuela” como primera y segunda partes de una película; “derruido” por derribado o en ruinas”.

Así, los españoles ya no tenemos la cultura lingüística suficiente para entendernos, debemos aprender inglés para ser más cultos.

También se abusa de palabras comodín que se introducen en el discurso y no añaden ningún significado como: “realmente”; “básicamente”; “obviamente”; “absolutamente”; “en base a”; “a nivel personal”;  “el proceso de”; etc. Estas palabras tratan de dar idea del gran conocimiento del inglés que tienen los (“aquellos”) que las utilizan

Asimismo hay gran preferencia por el uso de la palabra “absolutamente” que se utiliza con matices de exageración como en: “absolutamente lejos”; “una especie absolutamente autóctona”; “cifras absolutamente escalofriantes”.

El adverbio “muy” se antepone a adjetivos que no requieren cantidad, también con significación exagerada como en: “muy insuficiente”; “muy impresionante”; “muy único”; “muy apasionante”; “una felicidad muy absoluta”; “una fiesta muy nacional”. Lo absoluto, lo apasionante, lo único, ya son por si mismos todo lo muy que pueden ser.

Las preposiciones y adverbios se acumulan: “Por cómo”; “con como”; “de hasta”; por ejemplo en: “descuentos de hasta el tanto por ciento”; “no quieren dar pistas de por dónde pueden ir los tiros”; “esto es con lo que soñaba”; lo identificaron por cómo hablaba”; “tiene que ver con cómo te lo planteas”; “tenemos mucho en qué pensar” o “tenemos mucho de que hablar”.

Otro uso exagerado consiste en alargar las palabras de forma que sean más elaboradas y complicadas con prefijos como “des”, “re”, “inter”, “co”, “auto” como en: “desregulación”; “desterritorialización”;  “remunicipalización”; “repensar”; “reabrir”; “reinvestigar”; “reexcavar”; “reconfirmar”; “interrelacionar”; “correlacionar”; “coconstruir”;“cocrear”;  o incluso, la suma de prefijos y sufijos como  “autoajustarse”; autorrealizarse; “autovalorarse”; que producen redundancia en una sola palabra.

El resultado que produce esta moda en el hablar proviene de la falta de conocimiento del propio lenguaje, de la superficialidad que nos aleja de la comprensión verdadera del conocimiento y de la comunicación, la cual es el objeto principal del propio idioma.

Las personas formadas no corren el peligro de utilizar estos modismos (nunca mejor dicho por que son una moda) pero los niños y jóvenes acabarán interiorizando un lenguaje que no es el nuestro y la brecha entre generaciones se hará más grande.

Hay todavía muchas más modalidades de destruir el lenguaje que trataré de exponer en sucesivos artículos.

              Josefina Alborés Núñez

Publicado el 9.1.18

 

Adjunto el enlace de mi artículo “Lenguajes y modas” publicado en el Faro de Vigo el 11 de Julio de 2017.

http://www.farodevigo.es/opinion/2017/11/07/lenguajes-modas/1781130.html

 

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