Aprendizaje y desarrollo

El aprendizaje y el desarrollo son inseparables y dependientes entre sí. El ser humano se desarrolla desde el nacimiento física, afectiva y mentalmente de forma simultánea; su naturaleza le exige aprender y le proporciona interés y motivación de forma natural.              Por tanto, el aprendizaje es imprescindible para el desarrollo y la motivación para aprender es intrínseca ya que aprender es una necesidad vital.

Necesitamos conocer lo que nos rodea para adaptarnos al ambiente. Los sentidos facilitan el contacto con el mundo desde el nacimiento. En la cuna, el niño comienza moviendo brazos y piernas y, al mismo tiempo, hace prácticas con la voz y produce sonidos hasta llegar a pronunciar las primeras palabras. Es el oído el sentido que, en primer lugar, pone al niño en contacto con el entorno, ya que proporciona sensaciones sin necesidad de acción alguna por parte del recién nacido.

La mente del niño absorbe  experiencias que se graban originando esquemas, estructuras básicas sobre el ambiente que le rodea, las cosas, las personas y los acontecimientos. Las vivencias se interiorizan y se guardan en la memoria, matizadas y favorecidas por la afectividad, por los sentimientos, cuya huella es inseparable de los objetos de conocimiento.

El lenguaje surge progresiva y paralelamente, primero pronunciando una sola palabra, más tarde uniendo dos para expresar deseos y, poco a poco, al interiorizar las estructuras lingüísticas, irá utilizando un lenguaje cada vez más perfeccionado según su edad.

Según Piaget, el movimiento corporal y la acción son fundamentales en la creación de estructuras mentales. Dichas estructuras  se coordinan, se hacen paulatinamente más complejas y constituyen los cimientos de la inteligencia en los que se asentará el desarrollo consecuente.

La idea de psicomotricidad significa que el psiquismo se desarrolla con la actividad y el movimiento; se aprende con el cuerpo, con la tensión y relajación de los músculos en movimiento y con la utilización de manos y dedos (psicomotricidad fina). En este sentido Vygotsky afirma que la interiorización del uso de instrumentos potenciadores de la actividad humana origina “instrumentos psicológicos”.

Progresivamente, el movimiento corporal va superando etapas hasta llegar al desplazamiento, de forma que se alcanza la capacidad de explorar el entorno. El niño va y viene, investiga, se interesa por los objetos, los toca, los prueba, los rompe y aprende de tal investigación. Con la actividad en general y con el desplazamiento crea estructuras sobre el espacio y el tiempo, a la vez que se sitúa corporalmente y desarrolla la lateralidad. Toda la actividad que realiza va encaminada a aprender y desarrollarse.

El sincretismo o globalización es la característica de la percepción humana por la que se observa, escucha, toca o gusta un objeto en perspectiva, sin entrar en los detalles que lo componen. Este tipo de percepción proporciona significado a lo que vemos, oímos, gustamos, o tocamos para comprenderlo. Los detalles se aprecian más tarde, al analizar el objeto con detenimiento.

La teoría de la Gestalt ha explicado las características de la percepción humana que se resume en la famosa frase “El todo es más que la suma de las partes”. Si comenzamos un “puzle” por los fragmentos sueltos, nunca llegaríamos a completar la imagen o estructura que componen; si partimos de la imagen general, será factible reconstruirla a partir del análisis de sus elementos.

Lo mismo ocurre con el oído, no es posible encontrar sentido a una canción o pieza musical si empezamos por analizar las notas o los valores rítmicos. Igualmente, en el lenguaje, tanto escrito como hablado, no encontraremos ningún sentido si nos detenemos a analizar cada palabra, cada letra que compone una frase. En términos lingüísticos, la organización o sintaxis permite encontrar sentido y la morfología corresponderá al análisis que sucede a la comprensión.

La globalización es fundamental en el aprendizaje, todo debe comenzar por una comprensión sincrética, global, que encuentre un significado afectivo, produzca un sentimiento y despierte el interés; lo cual dará paso el análisis posterior.

Para aprender y desarrollarse el niño necesita interiorizar experiencias globales que tengan un sentido claro y le motiven; el mismo niño comenzará el análisis y la investigación por sí mismo, en la medida de su capacidad, siempre con los estímulos adecuados. El análisis se hará progresivamente más minucioso según el desarrollo alcanzado.

En los primeros años surgen espontáneamente, como necesidades vitales, el canto, el baile y el dibujo, que evolucionarán y se perfeccionarán en la medida que sean estimulados por el ambiente. La música, el canto, el dibujo o la pintura son capacidades naturales que han dado en llamarse “artísticas”, pero el niño las vive tan naturalmente como el lenguaje, el movimiento, la numeración o la escritura.

Cualquier actividad puede considerarse artística porque el “arte” es algo que se hace, de ahí la “artesanía”. No es posible llegar a ser artista en el sentido actual de la palabra si la capacidad concreta no se ha practicado en la infancia.

Apreciamos claramente que el niño no necesita explicaciones ni “estudio” en el desarrollo espontáneo durante los primeros años de su vida. El niño aprende por sí mismo simplemente “viviendo” la relación con la familia y el entorno natural y social; es lo que llamamos intuición. Naturalmente es imprescindible que el niño sea estimulado sensorialmente, afectivamente y que realice actividades que, paulatinamente, serán más complejas.

Idea punto de partida del pensamiento pedagógico: “ el aprendizaje y el desarrollo son algo connatural al ser humano, “nacemos para aprender” y aprendemos “viviendo” a la vez que actuando, investigando, haciendo cosas, como “artistas”.

Con las experiencias adquiridas el niño obtiene “conocimientos”, sabe cosas y piensa sobre ellas; pero tales cosas no están divididas en parcelas o asignaturas como matemáticas, lenguaje, música, pintura, etc. El conocimiento adquirido es uno solo, es global y se aprende de la realidad, sin explicaciones y sin libros.

Las personas constituimos un todo que incluye el cuerpo, la afectividad y la inteligencia; nuestra mente es un conjunto organizado de conocimientos, sentimientos y experiencias que colaboran para conformar nuestro pensamiento, que nos permiten pensar, sacar conclusiones y tener conceptos y criterios sobre el mundo en general. Tal como nuestra naturaleza es una unidad, así también el conocimiento es uno.

Los años infantiles son cruciales en el desarrollo integral de las personas, las experiencias de los primeros años constituyen los cimientos sobre los que se asentarán las de la de la niñez y la juventud; cuanto más felices y ricos en estímulos y actividades, mayor probabilidad de construcción firme del edificio de la personalidad y la inteligencia.

Las características del  aprendizaje natural se mantienen durante toda la vida. Las personas seguimos aprendiendo y desarrollándonos y nuestra forma de aprender es la misma, la diferencia estriba en que el desarrollo intelectual, la abstracción, las vivencias interiorizadas, son mucho más numerosas y más evolucionadas en el adulto. Es decir, evolucionamos progresivamente, lo que permite un aprendizaje menos dependiente de la experimentación que se supone ya obtenida.

Sin embargo, si pensamos en el aprendizaje de una actividad o disciplina que nunca hemos experimentado en la infancia, será casi imposible alcanzar un desarrollo medio si la comenzamos de adultos. Por el contrario, si hemos practicado esa actividad de niños, recuperaremos las habilidades rápidamente.

Un ejemplo claro de esta idea lo constituye la música, ausente de la educación en la mayoría de las personas. Pensemos ahora ¿qué ocurriría si no se recibiese educación en la numeración, la aritmética o las matemáticas durante la infancia? ¿Qué grado de desarrollo podría alcanzarse en dichas materias pasados los años?

El “pensamiento pedagógico” debe ser el fundamento de la enseñanza, las bases a tener en cuenta a la hora de programar cualquier materia y diseñar las actividades escolares. Podríamos decir que es la idea global de la que debemos partir para definir los elementos necesarios y la metodología que desarrollen la inteligencia y las capacidades de los estudiantes.

Josefina Alborés Núñez

Publicado el 1 de diciembre de 2017

Para profundizar en el tema del nacimiento de la inteligencia y su desarrollo leer:

Piaget, J. 1991: Seis estudios de psicología. Editorial Labor. Páginas 11‐54

Vygotsky, L.S. 2007: La imaginación y el arte en la infancia. Editorial Akal. Páginas 7‐29.

 

https://books.google.es/booksid=P674xn43RkkC&pg=PA106&lpg=PA106&

dq=sincretismo+claparede,+decroly&source=bl&ots=zfIB5yr5KO&sig=DR_xiwJLeQqD4f9YAUuxiSmez3c&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjgnJSN3PPXAhWKQBQKHSsRDCUQ6AEILzAB#v=onepage&q=sincretismo%20claparede%2C%20decroly&f =false2

http://darymarcelaespinosa.blogspot.com.es/2009/06/etimologia‐del‐arte.html

 

 

One thought on “Aprendizaje y desarrollo

Deja un comentario